Cosas que olvidó el Grupo ING: la transparencia está en la esencia de la honestidad

por | Sep 24, 2018

En su paso por CSR Spain 2018 Atja Bechtel, Directora de Integridad Empresarial en Transparency International, nos recordó lo relevante que es la transparencia como freno de la corrupción. Unos días antes ING, el banco de referencia para los holandeses, dejaba un ejemplo de ello. El Grupo pagaba una multa millonaria por no supervisar el blanqueo de dinero durante seis años, dinamitando su imagen de empresa responsable.

El pasado 20 de septiembre se celebró en Madrid la CSR Spain 2018. Un evento de referencia para todos los que trabajan o se interesan por la  gestión empresarial responsable y sostenible, que organiza anualmente Forética.

La agenda del acto era muy variada y hubo momentos realmente interesantes como la intervención de Joaquín Nieto, Director de la Oficina de la OIT para España, sobre el Futuro del Trabajo. Pero para el tema que trata este blog debo destacar la exposición de  Atja Bechtel, Directora de Integridad Empresarial en Transparency International. Sus palabras adquieren aún más sentido en estos días en los que hemos conocido  que el grupo holandés ING ha sido multado con 775 millones por no supervisar el blanqueo de dinero efectuado entre 2010 y 2016 en el banco. Una forma de actuar que desmiente totalmente las tres cualidades que la entidad defiende como propias: honestidad, cuidado y responsabilidad.

Bechtel nos recordaba que la transparencia es clave  en cualquier concepción del ejercicio empresarial responsable, enumerando los siguientes beneficios:

  • Protección contra la corrupción
  • Cumplimiento de los requerimientos legislativos
  • Creación de valor en el largo plazo
  • Reputación
  • Interés de los inversores
  • Cumplimiento del SDG 16
  • Rendición de cuentas a los stakeholders y al público en general.

Además, indicaba cual sería la información más crítica a compartir:

  • Información financiera clave, incluidos impuestos.
  • Estructura organizativa
  • Información sobre propietarios beneficiarios
  • Programas anticorrupción

El problema de la transparencia es que es un ejercicio difícil cuando se practica de verdad. Siempre acecha el miedo o la duda de ofrecer demasiada información, al cabo se trata de competir ¿no? Y competir pasa por mostrar siempre nuestra mejor imagen y ocultar defectos y debilidades que no den pistas a nadie.  Además, me permito hacer un poco de psicología barata y añadir que en el caso español a todo esto se suma cierto orgullo mal entendido que asimila reconocer errores y hacer autocrítica con debilidad.  Fuera de nuestras fronteras esto no es tanto así y  creo honestamente que favorece la credibilidad de las compañías. Sirva como ejemplo el informe del Grupo Vion, analizado en este mismo blog.

Desde mi punto de vista, la transparencia obliga a las empresas a enfrentarse a asuntos difíciles y, por ello, las fortalece. Ofrecer el dato  implica conocer un asunto en profundidad y su evidencia estar más cerca de la mejora o la solución. Por ello, es necesaria más allá de los asuntos que evidencian el cumplimiento legal. Sirva de ejemplo el cálculo de emisiones o el pay gap entre hombres y mujeres.  Si combinamos transparencia y materialidad estaremos en una senda de excelencia.

Pero sobre todo la transparencia es un freno para la corrupción y, por tanto, una línea defensiva crítica para la reputación y la credibilidad de cualquier compañía.

ING  faltó a su obligación de lucha contra el blanqueo de dinero, miró a otro lado y  durante años no fue transparente con su operativa en este ámbito. Han tenido que ser las autoridades las que revelen este comportamiento.  La voluntad de ocultar fue evidente.

Este banco era una de las marcas de referencia para los holandeses, es el banco que el Estado holandés utiliza para sus pagos.  Un patrimonio de confianza y arraigo que pocas empresas atesoran. Honestidad, cuidado y responsabilidad. ¿Ahora quién se lo cree?

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